La comunicación con los hijos preadolescentes 
¿Nos comunicamos suficientemente con nuestro hijo preadolescente? ¿Cuánto tiempo dedicas al día o a la semana para hablar o escuchar a tu hijo?. Aunque los adultos normalmente no nos comunicamos mucho, no ocurre lo mismo con los preadolescentes. Necesitan comunicarse con sus amigos, otros adultos y sobre todo con sus padres. Si pasan todo el día en el colegio, luego tienen que hacer los deberes y sus actividades y también ven la tele, ¿cuánto tiempo les queda para hablar con nosotros?
Los preadolescentes necesitan aprender a comunicarse y para ello tienen que practicar. Nosotros debemos proponerles temas, hacerles preguntas y sobre todo escucharles. Nuestro ejemplo es importante y necesitan aprender un modelo de comunicación.
Es necesario recordar que debemos evitar ponerles en un aprieto. A menudo les hacemos preguntas sin darnos cuenta que les da vergüenza y se callan. Es frecuente escuchar cómo nos dirigimos a ellos diciéndoles cosas como "¡Cómo has crecido!, ¡casi no te conozco!". Un adolescente podría contestar, ¡claro, no voy a encoger!, en un tono que nos sonaría insolente, pero que sería fruto de la incomodidad provocada por nuestro saludo.
Al igual que no nos dirigimos a otros adultos con expresiones molestas, lo mismo debemos de tratar de hacer con nuestros preadolescentes. Los adultos estamos habituados a hacernos preguntas del tipo, ¿qué tal la familia? o ¿qué tal estás?. Y ya tenemos práctica más que suficiente para responder o para esquivar una pregunta que no nos guste. No ocurre lo mismo con los niños cuando las preguntas personales les hacen sentirse incómodos.
Cuando te dirijas a un preadolescente, y esto sería válido para el caso de los amigos de tu hijo, es mejor hacer preguntas que no tengan nada que ver con él. Por ejemplo, ¿dónde vas a ir de vacaciones?, ¿qué cosas del museo vas a ver?. Se trataría de evitar temas personales de entrada, ya que éstos irán apareciendo a medida que se gana confianza y fluye la comunicación.
¿Hacemos una escucha activa?
Veamos las dos caras de la moneda de la comunicación padres e hijos. Los niños normalmente se quejan de que sus amigos son los únicos que les escuchan y que sin embargo sus padres solamente oyen lo que les dicen. Por su parte, los padres se quejan porque sus hijos no les escuchan suficientemente.
Aprender y saber escuchar es la clave de una buena conversación y una efectiva comunicación. Pero para enseñar a los niños a escuchar, debemos primero enseñarles a escuchar con nuestro ejemplo.
¿Cómo podemos mejorar nuestra escucha?
• Con nuestra actitud predispuesta y favorable a escuchar las cosas que nos gustan y las que no nos gustan.
• Evitando las críticas o los juicios a lo que nos está diciendo.
• Prestando atención no sólo a lo que nos dice de palabra, sino también observando sus gestos, expresiones, mirada y todo lo que implica la comunicación no verbal.
Si hacemos diferencias y nos mostramos molestos por las cosas que no nos gustan, estamos lanzando el mensaje de "a mí sólo cuéntame lo que quiero oír" y estaremos aislando la comunicación. Algo parecido ocurre cuando decimos "no me discutas", o "lo que dices no tiene ningún sentido". Si no miras cuando te hablan estarás queriendo decir que lo que te están contando no te importa.
La escucha activa es importante cuando los sentimientos afloran. Si tu hijo te dice que no le comprendes y tú le dices que "no sea tonto, que claro que le entiendes" estás acabando con la comunicación. Si por el contrario, le dices que "por lo que te está diciendo piensas que se siente enfadado y triste y que si él quiere puedes ayudarle", les demostrarás cariño y comprensión.
Haz preguntas abiertas que permitan un margen de respuesta evitando las que rápidamente se contestan con un sí o un no. Por ejemplo, si le preguntas por su profesor no le preguntes, ¿te gusta tu profesor?, porque responderá escuetamente sí o no. Pregúntale qué le gusta de su profesor.
También puedes repetirle lo que te ha dicho. De esta forma, se asegura que has comprendido exactamente lo que quieres decirle.
Practicando una escucha activa, le estás demostrando que sus cosas te importan y que puede contar contigo. Además estás preparando el terreno para cuando toque hablar de otros temas más delicados e importantes.
Analiza cómo te comunicas
Es importante que analices tu estilo de comunicación. ¿Comunicas tus sentimientos o eres de las personas que se los callan?, ¿aceptas las opiniones de todo el mundo o sólo las de quienes opinan como tú?, ¿sueles aceptar las diferencias individuales?, ¿cómo es tu tono de voz cuando hablas y te comunicas con tu pareja, hijos, familiares, compañeros o amigos?.
La comunicación no sólo tiene que ver con las palabras sino con las personas que hay implicada en ella.
¿Cuándo me comunico?
La vida diaria de todos los miembros de la casa deja poco tiempo para la comunicación. Es conveniente aprovechar cualquier momento y propiciar otros momentos (cuando preparas la cena, vas al colegio, haces deporte, al hacer las tareas domésticas, al ir a comprar...). Una costumbre muy extendida es la de sentarnos a la mesa con la tele puesta, una buena idea puede ser quitarla y charlar sobre las cosas de cada uno. Aunque no siempre da un resultado inmediato, estás asentando las bases sobre las que construir la comunicación en familia.
No debes forzar las situaciones. Habrá veces en las que verás cómo tus hijos buscan a sus amigos para hablar. No le fuerces a que venga siempre a ti, pero si permaneces a su lado y asientas una base sólida sabrá que estás ahí y cuando esté preparado se acercará a tí para hablar con confianza.
No estamos ante una tarea fácil, más aún cuando el niño cuestiona absolutamente todo. Como padres debemos mantener nuestro papel de adulto, ser firmes, mostrarles nuestro cariño y respeto por esta edad que están pasando. Tu ejemplo es un valor importante para crear su estilo de comunicación, gestionar su estrés, cuidar su imagen y aspecto exterior. Escuchémoslos, estemos junto a ellos y acompañémosles desde nuestra madurez y sensatez. Invierte tiempo en tu hijo durante esta importante etapa de su desarrollo, te necesita.
Fuente: www.educakids.com
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