Cómo saber si a tu bebé le duele el oído
Cuando se trata de bebés o de niños pequeños resulta difícil detectar una infección del oído, ya que a veces no tienen fiebre. Suelen estar decaídos y apáticos, pero a la vez muy inquietos e irritables. No quieren comer y duermen mal, lloran a cada rato y nada parece consolarlos. Ni siquiera los brazos de mamá.

La pista decisiva nos la suele dar el mismo chico: mueve la cabeza, se toca el oído afectado una y otra vez y en la cuna se acuesta también sobre ese lado. La presión alrededor del oído, al lavar y vestir al pequeño o, si grita de dolor. Cuando a los chicos se les toca el triangulito de cartílago que está justo encima del lóbulo, hacen muecas, giran la cabeza o gritan (otitis externa).
En el caso de una otitis purulenta, el líquido acumulado presiona sobre el tímpano y termina produciendo una fisura por la que sale hacia el exterior. Es una reacción muy sabia de nuestro cuerpo, ya que, una vez que el pus haya encontrado una salida, los dolores cesan rápidamente y la fiebre baja. Por regla general la fisura en el tímpano suele cerrarse sin grandes problemas en muy poco tiempo.

Fuente: http://primerembarazo.com

 


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