Las 5 claves para preparar una materia
¿Tu hijo tiene que rendir en febrero o marzo? Para que no se arruine el verano brindale estos consejos para planificar el estudio y organizarse de la mejor manera.

El año escolar o académico llegó a su fin. Pero para muchos, el receso que arranca en diciembre no es más que una larga “sala de espera” antes del turno de exámenes de febrero o marzo. Si tu hijo está en el colegio y le quedaron materias por rendir tendrá que estudiar durante el verano para llegar bien preparado y ahuyentar el fantasma de los aplazos.

Esto no significa que tenga que sacrificar sus momentos de diversión y descanso, ni quemarse las cejas leyendo libros y apuntes durante tres meses. ¿Se dejó estar durante el año o se le complicó meter todas las materias de una? Ya es tarde para arrepentirse. En todo caso, buscará la manera de ponerse un poco más las pilas el año que viene. Ahora es momento de preparar los finales pendientes y, para eso, la ansiedad y la desesperación suelen ser malos compañeros.
Que la preocupación y la angustia no les arruinen el verano. Mejor, brindale estos consejos y seguro va a lucirse en los exámenes sin dejar de disfrutar de las vacaciones.

1. Planificá tu estudio. La improvisación rara vez da resultado en estos casos. Así que empezá por evaluar la situación de la que partís (cuáles son los contenidos del programa y su grado de dificultad, la exigencia del docente, el tiempo del que disponés) y armate un cronograma semana por semana con los temas a repasar y posibles ejercicios o tareas.

2. No memorices, comprendé. De poco sirve leer tratando de memorizar datos si uno no capta el sentido de los conceptos e ideas. Al momento de abordar cada contenido, lo mejor es seguir los siguientes pasos: comprender el tema, procesarlo (relacionarlo con otros, ponerlo en contexto, imaginar ejemplos, etcétera), retenerlo (a través de los repasos) y reproducirlo (o sea, ensayar tus respuestas a posibles preguntas del profesor). Establecé un orden y si no entendés algo, consultá con algún compañero o docente antes de continuar.

3. Identificá lo más importante. Libros, fotocopias, notas tomadas en clase: el material para preparar un final puede parecerte muy largo. Pero la clave pasa por hacer, primero, una lectura rápida de los textos de cada tema, con el objetivo de entender la idea general. Y después, jerarquizar los conceptos por su importancia, separando lo principal de lo secundario y poniendo el foco en las nociones centrales.

4. Armá un resumen. Esta tarea es “el corazón” de la preparación de un examen. Si la hacés bien, tenés ya gran parte del camino recorrido. Volcar lo que comprendiste en un resumen o un esquema no sólo te va a ayudar a reducir toda esa maraña de textos en una hoja (o unas pocas) que condense lo principal, también te va a permitir desarrollar una mirada global, una visión de conjunto que conecte los distintos temas. Usá los recursos que a vos más te sirvan (flechas, dibujos, abreviaturas, mayúsculas, subrayados) y no pierdas de vista dos criterios básicos de un buen resumen: claridad y capacidad de síntesis.

5. Sé ordenado y disciplinado. No quiere decir que tengas que pasarte madrugadas enteras a puro mate o café para no dormirte mientras estudiás. Al contrario: un buen descanso es fundamental para estar concentrado y atento. La disciplina, la constancia y el orden implican, por ejemplo, cumplir con el calendario que trazaste al comienzo y mantener espacios y momentos de estudio (no tirado en la reposera frente al mar ni apretujado entre los pasajeros del subte en hora pico) en los que te sientas cómodo y sin distracciones.

Fuente: www.sosjoven.com
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