Los vínculos humanos tienen la calidad especial de que una vez vividos, aprendemos de ellos para luego transmitirlos, esto no solo hace única la relación filial, sino que la transforma en irremplazable.

Todos somos padres como hemos aprendido a ser hijos. Esta afirmación, de alguna manera, hecha por tierra  las teorías de las “escuelas de padres”, porque lo que se necesita para ser un buen hijo es un buen padre; y para ser un buen padre es necesario haber sido bien criado, en términos más humanos lo que se necesita es haber sido amados y valorados como hijos.

Extraordinaria tarea la de disfrutar de nuestra paternidad en el presente, pero de nuestra paternidad generosa y completa, porque la misma asegura lo único por lo que vale la pena ser padre: educar hijos felices.

La tarea de ser padres debe recuperar en estos días tres dimensiones: presencia -  autoridad y compromiso.

- El amor que genera persona íntegras y que previene todo lo que no deseamos para nuestros hijos solo se construye estando presentes. Esta dimensión devuelve el valor a una palabra magnífica no siempre justipreciada: trabajo. La paternidad es un trabajo y este perfecciona a la naturaleza humana, por eso es tan necesario. Ser padres presentes implica estar activamente en la vida de nuestros hijos, no hay presencia con huérfanos de padres vivos.

- Autoridad es una de las palabras vividas con mayor confusión. Se plantea la autoridad con mala prensa, como un correlato del autoritarismo o de ponerse en un pie de igualdad con los hijos. El ejercicio de la autoridad permite educar desde el lugar de la referencia. Es imposible formar ciudadanos futuros sin referentes válidos, sin referencia para actuar y convivir.

- La última de las dimensiones mencionadas nos lleva al rol social de los padres. Hablar de padres es también hablar de patria. La patria es una responsabilidad de todos, en este sentido tenemos una oportunidad histórica de protagonizar los cambios futuros de nuestra Argentina, sin esperar que alguien los haga por nosotros. Llegó la hora de los padres socialmente responsables.

Es inevitable pensar que fallamos en muchas cosas o que ya es tarde porque nuestros hijos están grandes: esto es falso, siempre se puede seguir creciendo en la paternidad.   

Lic. Adrián Dall’Asta - Director Ejecutivo | Fundación Proyecto Padres | www.proyectopadres.org

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