Padres, colegios, medios de comunicación, y la sociedad en general toma conciencia de la existencia de un problema, que hace muchos años existe y en el que parece que la única forma de enfrentarlo es a partir de la muerte

¿Realmente queremos cambiar esta realidad que sigue llevándose la vida de nuestros hijos? Es hora de dejar de velar muertos y dedicarnos a construir una cultura de la vida. Los adolescentes están reclamando la presencia de adultos comprometidos y coherentes, que pongan pautas claras y firmes, en donde ellos puedan confrontar para crecer. Si seguimos pensando que esto les pasa a los otros, estamos perdidos. Esto nos esta pasando a nosotros.

¿Dónde está el Estado ocupando su lugar de protector social? ¿Dónde están los padres generando cambios en sus comunidades con intenso protagonismo en la vida de sus hijos? ¿Dónde estamos como sociedad si no apostamos a las futuras generaciones de argentinos? Lo que hoy nos preocupa y que emerge con las muertes de adolescentes producto de la violencia actual, es una grave problema y no le estamos dando ni la trascendencia, ni el tiempo que merece.

Estamos frente a un problema muy complejo, que tiene muchos protagonistas y por ende debe trabajarse desde distintas áreas intensamente. Es cierto que hay mucho escepticismo, pero de ninguna manera debe haber parálisis o desesperanza.

Detrás del dolor existe la obligación moral del compromiso. Hacernos eco del problema sin proponer soluciones, a esta altura me parece una omisión imperdonable.

Es hora de que los padres entendamos definitivamente que no alcanza con trabajar dentro de nuestras casas,  que entandamos que hoy nuestra responsabilidad primera también está fuera de nuestras casas. No hay posibilidad real de cambiar este problema sin aportar soluciones, es hora de los padres socialmente responsables, es hora de comprender que junto a los otros somos nosotros. Esto no solo es necesario, es imprescindible y mejor aún, es posible.

Creemos que una Argentina mejor es posible, y que esta se construye desde el presente hacia el futuro, el presente somos los padres, el futuro son nuestros jóvenes. Sin presente y sin futuro no hay historia que se pueda contar. Creemos que la historia de una vida plena y feliz, merece ser contada. Si no salimos a hacernos dueños y protagonistas de esta historia, lamentablemente seguiremos velando jóvenes.

Lic. Adrián Dall’Asta - Director Ejecutivo | Fundación Proyecto Padres | www.proyectopadres.org

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