Chat, sms ¿Cómo hablan los chicos hoy?

Se ha instalado en los medios de difusión un debate respecto de si el lenguaje del chat "empobrece" la capacidad de los jóvenes para expresarse y trasmitir ideas. En el comienzo de las clases ese debate recrudece, y los medios en general expresan al respecto una postura catastrofista. Por eso resulta interesante escuchar otras opiniones, distintas del discurso mediático predominante (que en ocasiones es encarnado por voces tan representativas como el presidente de la Academia Argentina de Letras). 

 

Presentamos entonces dos materiales: un video con un fragmento de una emisión de El Monitor, un programa del Canal Encuentro, que depende del Ministerio de Educación. En ese programa se cuenta el trabajo realizado en el taller extracurricular de escritura de una escuela de Pujato, una localidad de 4000 habitantes de la provincia de Santa Fe. Es ilustrativo ver la propiedad y la claridad con que se expresan las jóvenes estudiantes entrevistadas (quienes seguramente, cuando chatean, recurrirán a las abreviaturas propias del lenguaje del chat). Parafraseando a un post que citamos más abajo: estas jóvenes saben construir puentes entre las distintas formas de comunicarse.

Por otra parte, Editexto, una lista de distribución de noticias y contenidos sobre edición e idioma, rescata un post del blog La peña lingüística, del lingüista peruano Miguel Rodríguez Mondoñedo. Es un post del año pasado, originado en unas declaraciones del director de la Academia Argentina de Letras, Pedro Luis Barcia (declaraciones que también tuvieron eco entre los alumnos de la escuela de Pujato).


Barcia decía:

"Antes del chateo, nunca nadie había escrito tanto -digitalmente- y tan mal. No existe un lenguaje del chat, sino deformaciones de la lengua. Y, en este sentido, si impulsamos el chat como una diversión, estamos discapacitando al alumno. Con este ejercicio de balbuceo primitivo de la lengua, que hace un jibarismo de las expresiones, estamos convirtiendo al chico en un inepto expresivo y, por lo tanto, en un ciudadano de segunda en el futuro" (La Gaceta, 16 de junio del 2006).

Y Rodríguez Mondoñedo comenta:

"Esta es una opinión bastante típica entre personas que ven un peligro para la integridad del idioma en las nuevas formas que adopta el español (así como otras lenguas) cuando es usado en la internet. Sin duda el chat transforma las expresiones; buena parte de las modificaciones consiste en una reducción de la forma escrita (xq en vez de porque, por ejemplo); eso es precisamente lo que asusta a ilustres académicos como el doctor Barcia, que los llama jibarismos (una palabra que se usa generalmente para indicar reducciones salvajes o simplificaciones sin ton ni son), aludiendo, me imagino, al hecho de que destruyen una venerable tradición escrita que los académicos se esfuerzan en preservar.

No podemos dejar de advertir, sin embargo, que jibarismo no es tampoco una expresión sancionada por la Real Academia, que no la recoge en su diccionario. Esto nos deja con una cuestión peculiar. ¿Por qué si el doctor Barcia se permite usar una forma no sancionada por el discurso prescriptivo no les permite a los demás hacer lo mismo? Las formas que adopta el español en los chat no son expresiones caóticas, por el contrario, se ajustan a las necesidades específicas de ese medio de comunicación y, efectivamente, configuran un nuevo género discursivo, que ya ha llamado la atención de los lingüistas, por razones que van mucho más allá de lo meramente ortográfico. Como muestra del interés teórico que estas nuevas formas despiertan, puede verse aquí una colección de artículos sobre estos temas; conviene atender la advertencia de los editores de esta publicación:


"el ordenador ha transformado los discursos sociales creando nuevos géneros que implican diferentes estrategias de intercambio de información, producción, comprensión y lectura de textos. La comunicación por Internet, última forma de comunicación humana, se ha desarrollado en todos los esferas sociales y, por una parte, ha sustituido, en gran medida, a géneros tradicionales como la carta, el diálogo, la conversación o el debate y, por otra, ha modificado, a su vez, los géneros del discurso de transmisión de conocimientos como los diccionarios y los métodos de enseñanza. (Covadonga, López Alonso y Arlette Séré. Nuevos géneros discursivos: los textos electrónicos , 2006)

No hay pues motivo de alarma. Para el lingüista, las innovaciones representan más bien la oportunidad de explorar las posibilidades a las que nos conduce el lenguaje, que son en buena cuenta las de la mente humana."

"2b or nt 2b"

Copiamos un párrafo de otro post, "2b or nt 2b", de ese mismo blog :

"Es decir, no se trata de rasgarse las vestiduras, como si escribir 2b or nt 2b fuera un insulto a la memoria de Shakespeare (quien, como Cervantes, no se privó de usar expresiones antinormativas), sino de construir un puente (una traducción, si se quiere) entre los usuarios de esas expresiones y los de otras prácticas comunicativas. ¿Que la lengua se va a modificar en ese tránsito? Claro. No debemos olvidar, sin embargo, que la tradición más constante e imperecedera es el cambio. Y nada refleja eso de modo más transparente que la lengua".

Fuente: portal.educ.ar 

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