Qué hacer cuando el hijo está muy apegado a la madre
Muchas madres se quejan que sus hijos son sumamente tímidos con las personas y que viven apegadas a ellas.


Si bien es cierto que  cada ser humano es diferente (algunos son abiertos y muy comunicativos mientras que otros son más reservados), la educación que le demos y nuestra propia conducta pueden influir enormemente en los niños.
Si la madre adopta un rol de “mamá” demasiado a pecho reduciendo así el sentido de independencia  del niño, éste puede crecer pensando que el mundo es seguro únicamente cuando está mamá.
Esta situacion puede traer como consecuencia que el pequeño se acostumbre a relacionarse únicamente con la mamá y perciba cualquier situación como un peligro.
Las mamás deben dejar a sus hijos “volar”, y sonreír ante sus nuevas y excitantes experiencias, relacionadas con el mundo y con las personas que les rodean.
Se debe empezar acostumbrando al hijo a una “separación” de pocos minutos, varias veces al día.

Sobre todo, la mamá debe cambiar su manera de actuar:
No ha de estar exclusivamente al cuidado del pequeño, sino que debe permitir que adquiera él sólito sus propias experiencias, y demostrarle que el mundo y las personas que le rodean no son peligrosas, sino amigas. Su hijo tiene que entender que puede estar alegre, relajado y contento.
Más adelante, aprenderá otras formas de distinguir entre lo adecuado y lo inadecuado. Lo importante es no darle la sensación de estar en “peligro” cuando está lejos de mamá; hay que hacer que se sienta seguro de sí mismo.
Todos los niños acaban esbozando una sonrisa, aunque traten con interlocutores desconocidos. Por ejemplo, si se juega con ellos al conocido juego del escondite con las manos sobre la cara. En la vida, la felicidad va y viene. Por este motivo, debemos adquirir la costumbre de saber reconocerla en cada momento.
 
Consejos prácticos
El plan empieza separando al pequeño de la mamá durante algunos minutos, varias veces al día.

Algunos ejemplos
• Por la mañana, cuando se despierte, verá al papá en primer lugar, seguido de la mamá, al cabo de unos minutos. El padre se encargará de levantar al niño y lo llevará con la madre.
• En el momento de comer, el padre servirá la comida en el plato del pequeño mientras la mamá se lava las manos. ¿Y si el niño llora? No hay que hacerle caso. La mamá no lo ha abandonado, volverá en unos instantes. Día tras día, la mamá irá prolongando su ausencia, hasta que el niño se haya comido con papá una, dos, tres cucharadas… ¡y, finalmente, todo el plato!
• El padre preparará la cama del pequeño en el momento de acostarlo, después de haber jugado un ratito juntos. En el caso de que el papá no pueda, la mamá deberá buscar la ayuda de algún familiar o amigo. También puede dejar al pequeño solo en su habitación durante unos minutos, y no acudir al primer grito.

Fuente: www.hijosconsalud.com

 


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