Bancos de esperma y consultas que se multiplican
Parejas heterosexuales, en su mayoría, son quienes recurren a sistemas de fertilización dadas ciertas problemáticas que dificultan el ciclo reproductivo. Sin embargo, se ha incrementado notablemente el número de mujeres solteras que eligen esta vía para armar una familia. Voces a favor y en contra.


Se trata de bancos de semen y métodos de fertilización asistida que otorgan una posibilidad extra a aquellas parejas que no pueden, por distintas razones, concebir normalmente. Es una alternativa sencilla que abre caminos a quienes buscan formar una familia ya sea solos o en pareja. Todo esto, en medio de un gran vacío legal.
Estos centros están dirigidos, entonces,  a parejas infértiles que no logran el tan ansiado embarazo por diversos trastornos de fertilidad. “Se convierte en una posibilidad concreta cuando el hombre no eyacula,  no produce espermatozoides o sufre de otras problemáticas relativas”, aseguró Roberto Coco, Especialista en Reprogenética y director del centro de Medicina Reproductiva Fecunditas.
Por otra parte, son cada vez más las mujeres, de entre 35 y 40 años, que recurren a estos centros para embarcarse en la difícil, pero no imposible, tarea de criar a un hijo solas. “Son mujeres que, por lo general, no han podido hacer coincidir el hecho de tener pareja con el tiempo biológico de poder embarazarse y ahora buscan formar una familia monoparental, venciendo el fin de su producción ovocífica”, aseguró Luisa Barón, médica psiquiátrica especialista en fertilidad.

Más consultas, menos prejuicios
Desde lo social vale destacar la apertura de conciencia y aceptación que cobró el tema durante los últimos cinco años. La fantasía colectiva de que muchas mujeres recurrían a los bancos porque no deseaban tener un hombre al lado o disminuían su importancia, quedó atrás. Lejos de ser así, no se niega la figura masculina, sino que la ciencia da una chance más a quienes no pudieron encontrarlo o prefirieron no hacerlo. Ya no hay vergüenza ni necesidad de esconderlo.
Sin embargo surgen decenas de preguntas, con y sin respuestas, que despiertan inquietudes y cierta polémica: ¿Dónde va la familia? ¿Qué pasa con la pareja? ¿Hay padre? ¿Quién es? ¿Qué se les dice a los chicos?
Desde lo psicológico, dado a que esto todavía no es habitual y conocido íntegramente siempre es mejor el apoyo profesional desde antes de comenzar el tratamiento. Que la mujer esté preparada, que pueda compartir con alguien sus fantasías y se deje orientar es fundamental a la hora de arrancar”, dijo Barón. “También hay que analizar las redes sociales de la paciente, porque una cosa es no tener pareja y otra es no tener ningún vínculo que la acompañe ni posibilidades económicas para mantener al chico, es todo un largo proceso que merece cuidado y consideración”.

Los donantes
Hay tres bancos de esperma de donantes anónimos en Argentina: Cryobank, Cehusa y Fecunditas. Para ser aceptados, primero se analiza psicológicamente al donante para ver si puede distinguir y reconocer que está dejando una muestra  que se va a utilizar para inseminar, pero que no va a tener ninguna relación parental con el individuo que nace. Después se hacen una serie de estudios infectológicos y genéticos que buscan garantizar la calidad de la misma.
Luego no queda más que comenzar el tratamiento, que consiste en aplican intravaginalmente los espermatozoides que fueron congelados y biopreservados en su momento. Si bien no hay ningún método cien por cien efectivo, lo que se procura es mejorar las posibilidades de aquellas personas que no podrían de otra manera concebir, se habla de un cuarenta por ciento de efectividad, en las mejores condiciones, todo depende de la fertilidad propia de la mujer.

Sin ley ni regulación
Argentina es tierra de exportación de mentes privilegiadas que estudian y siguen el tema. Sin embargo, no hay en el país leyes ni medidas que regulen la actividad de los bancos de semen. La legislación estricta facilitaría tener más datos de los donantes, tener más donantes, tener mejor organizados los bancos y diferenciaría, por sobre todo, a aquellos que lo hacen bien de los que no, a la vez que permitirían tratar la cuestión con más seriedad.
En la provincia salió una medida que permite que estos procedimientos se hagan en hospitales públicos para que puedan acceder todas las parejas de acuerdo a sus presupuestos y posibilidades. Pero para que pueda entrar en el plan médico obligatorio tiene que haber una ley que lo clasifique como enfermedad, eso no es así en la actualidad pero estamos cerca”, dijo la médica psiquiátrica.
El cuerpo dice no, y la ciencia sí a la hora de hablar de infertilidad, un tema discutido, polémico y de consulta  creciente.

por Guillermina Pérez de la Fuente
http://notio.com.ar


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