Socorro... tiene dos años! Imprimir E-mail

Es una edad hermosa, llena de actividad y desafíos para el protagonista, y también para los que lo  rodean. El bebe esta quedando atrás, y esto genera un cambio también a nivel familiar,  ya no sirven algunas de  las pautas anteriores.

Cuando su hijo tiene 2 años, los papás siguen viendo allí a un bebé... y él comienza a reclamar otro lugar.

Adaptación y estrategias permanentes, permitirán poder acompañar, y porque no, disfrutar  de esta nueva etapa.

Algunas características de esta etapa:

- La ambivalencia, actitudes de dependencia  e independencia.

- Dominio y control de lo y los que lo rodean.

- Estallido de emociones.

- Berrinches.

- Necesidad de descargar sus intensas emociones.

- Fluctuaciones en las separaciones: si bien no podemos hablar de algo taxativo y fijo en cuanto a edad, aun se está consolidando la constancia objetal. Esto quiere decir el mantenimiento de una imagen, poder sostener que el otro se irá y que, aunque no se lo vea, sigue existiendo en calidad de ausente y que regresará. Por esa razón ellos necesitan tiempo para adaptarse, por ej. en el jardín. 

- Apasionado: cariñoso y distante.

- Necesidad de límites claros y de contención.

¿Qué hacer con él? ¿A qué juega?

- Jugar al caballito (con una escoba)

- Cortar papel

- Estimulando su coordinación: pasale al niño lápiz, y enseñale a hacer círculos. No esperes ni te pongas ansioso si no lo logra, tomale su manito y repasá varias veces con  él el círculo, dejalo escribir libremente sobre el papel.

- Muchos papas se quejan de las rayas en las paredes: cubrir la pared con afiche blanco es una buena opción marcar ese espacio como posible: cuando dibuje en otro lado, díganle que allí no pero en el otro lado (su pared) si… recordar siempre que ellos necesitan límites, y que estos no son sólo los no sino también los si.

- Límites también significan reorganización de rutinas, de espacios, de criterios.

Ofrecele masa casera para jugar: proporciónale alguna cuchillito (sin filo) y proponle que haga diferentes cosas Receta rápida de masa casera:

Dos cucharadas de sal, cuatro de harina, media cucharada de  aceite y un poquito de agua.

El lenguaje

Muchos son los papás que nos consultan acerca de este tema: el lenguaje es un logro psíquico. El proceso de maduración y civilización significa poder expresarse cada vez más con palabras, con mayor sutileza.

Entre los tres y cuatro meses aparece sus primeros  esbozos, la voz, el bebé se sorprende a si mismo con ese sonido que sale de su boca, y ejercita distintos sonidos.

Esto va creciendo, en una escalada que lo deleita y más adelante aturdirá a los papas.

El niño pequeño primero expresa sus emociones y deseos con gritos,  alaridos, berrinches. Para que esto evolucione, debe estar desarrollado en cuanto a lo biológico, y también acompañado desde el entorno que acompaña al niño.

Habla poco

El lenguaje se aprende por imitación, por lo tanto el solo hecho de hablarle (y hablarle bien) es ya un estimulo. Pero a veces ocurre que el niño no habla porque le hablan demasiado. Oficiando de una especie de traductor, la mamá va diciendo a todo aquél que rodea a su niño, qué quiere decir cada uno de los sonidos que su pequeño emite.

Debemos tener en cuenta que el niño tiene que tener un espacio para poder hablar, se debe crear una necesidad desde el de expresarse.

Estimular el lenguaje

-Expresen con palabras lo que el niño este haciendo  “cerraste la puerta”, que bien te lavas la cabeza….

- En algún cuentito o revista muestre las partes del cuerpo.

- Cuando el nene pide algo trate de alentarlo a que lo pida con palabras, no sólo con gestos

-No corrija su lenguaje: solo repetilo en forma correcta. No le digas “no, no se dice sabe, sino tomá la llave”.

-Puede enseñarle a contar (como un juego) con objetos: una cuchara, dos zapatos.

-No sean sus traductores: es tan importante estimular como dar lugar para que el hable.

-Háblenle con las palabras en el lenguaje que todos usamos

- Feliciten sus logros.

Berrinches, Rabietas ¿agresividad?

Recordemos: los chicos hacen ruido, son inquietos y desordenan…eso es un niño sano

El bebé esta quedando ya atrás, y el crecimiento  comienza a manifestarse por doquier…

Una de las características principales de este momento es observar que el niño esta diferente: se enoja con más frecuencia,  aparecen las rabietas, verdaderas explosiones, en las que se tiran al suelo escandalosamente, gritan, y se enojan mucho.

Cambia la situación si podemos pensarlo como algo  constitutivo, necesario desde el punto de vista de la evolución y constitución psicológica del pequeño, él debe hacer el esfuerzo de separarse.

Muchas  veces los papas se preocupan porque lo ven  “agresivo”. La agresividad, (y no el ser agresivo) es  necesaria  para poder crecer.

Qué difícil es entender que es necesario que esta se manifieste, porque si se reprime el niño se repliega, se contiene y no es saludable.

Entonces ¿Hay que dejar que pegue, muerda e insulte?

Por supuesto que no debemos dejar pasar estas cosas sin limitarlas, pero no asustarse, ni poner etiquetas a estas situaciones ayudará mucho. Cuando muerda, pegue o insulte lo marcaremos, pero sin dañarlo, es decir sin culpabilizarlo.

No transitemos por: SOS malo, agresivo, etc. Sino, con tranquilidad, marcaremos que eso duele, lastima y que no nos gusta.

Por supuesto: nunca pegarle ni nada que se le parezca.

Si ocurre o ha ocurrido, propónganse no hacerlo más: eso no enseña, solo daña.

Sin embargo, hay que observar cuándo, cómo y ante qué se producen estas rabietas: muchas veces es un esfuerzo del pequeño, al no poder apelar a otros espacios, de separación con la madre, de no estar fusionado a ella.

Otras es un reclamo de orden, horarios, hambre, etc.

Amoroso y Agresivo

Justamente por la separación que esta conmocionando su existencia, alternan los momentos de profunda ambivalencia: donde el niño quiere y no quiere separarse del otro…disfruta, pero también se angustia ante esta separación.

Esto a veces confunde a lo que rodean al niño: pues no entienden que hace un momento estaba feliz o relajado con el hecho de que la madre había desaparecido, pero luego estalla al darse cuenta que ella se fue.

El negativismo

Es un momento muy importante en la identidad del niño. El “no” es su carta de presentación, su forma de diferenciarse. Es muy habitual que ocurra, en el momento menos pensado, esta nueva actitud, aparecerá para dar cuenta de este crecimiento, de esta distancia que se va estableciendo con los “otros”.

Para tener en cuenta

Para finalizar es imprescindible, que todo aquel que este en este momento tan especial, tenga en cuenta que:

- Aprender algo siempre es un proceso que lleva su tiempo, y que se va logrando por partes.

- Los niños necesitan siempre suavidad en el trato, lo que no quiere decir dejarlo hacer lo que el quiere.

- Los castigos (retar, pegar o gritar) no conducen a nada, solamente es la descarga del adulto. Hace que el niño tome miedo a las cosas y a las personas que lo rodean. Que no se sienta querido. 

- Se aprende más rápidamente cuando el niño se siente querido y premiado con elogios por todo lo que hace bien. Si hace algo y sus papas lo “premian” (con un beso, abrazo)  seguramente lo querrá repetir.

- No apurar ni exigir, saber esperar. 

- Tiempo y cariño constituyen el mejor estimulo para tu hijo.

Por Lic Andrea Capalbo - Psicóloga y Mediadora Familiar | www.espacioparalaninez.com
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