Prevención de accidentes PDF Imprimir E-mail


Los accidentes son la causa más frecuente de consulta en los Servicios de Urgencias durante la infancia y la adolescencia, por eso es necesario tener en cuenta ciertas medidas cautelares que ayudarán a evitarlos.


Cuidados en los deportes

• Los escolares de menos de 10 años se suelen lesionar jugando entre sí o andando en bicicleta, monopatín o patineta, pero los mayores de esta edad se accidentan normalmente jugando a deportes organizados. Como además los niños de la misma edad suelen tener tamaños distintos, porque cada uno tiene su propio ritmo de crecimiento, los accidentes entre los de menor envergadura son muy frecuentes.
• Las lesiones producidas por accidentes deportivos pueden ser de tres tipos:
• Lesiones agudas (fracturas óseas, traumatismos craneales, etc.)
• Lesiones por uso excesivo (codo del tenista, hombro del nadador, etc.)
• Lesiones repetidas (se reinicia la actividad deportiva antes de estar totalmente curado y se reproduce la lesión en la misma localización)
• En general mientras más edad y peso tengan los niños de mayor gravedad serán las lesiones producidas por los accidentes deportivos, pues no tiene la misma violencia un choque entre dos niños de 7 años que entre dos de 17 años.
• Para jugar a un determinado deporte asegúrese que su hijo está entrenado en el mismo, que juega con compañeros de su misma edad, con un equipamiento adecuado y homologado (cascos homologados para montar en bicicleta, etc.), en un terreno de juego en buenas condiciones y con botiquín de primeros auxilios bien surtido y revisado con frecuencia. Es muy importante la presencia de al menos un monitor adulto y responsable, con capacidad de prestar los primeros auxilios y de practicar resucitación cardio-pulmonar si fuera preciso. Si sigue usted estas recomendaciones, y recomienda a su hijo que las siga, evitará un gran número de accidentes y prevendrá lesiones potencialmente graves.


Cuidados en los juegos

• En el parque de juegos vigile que las diferentes atracciones estén bien mantenidas y cuidadas. Que no tengan bordes cortantes ni astillados, que funcionen bien y que la arena sea adecuada y esté limpia. Una vez comprobado lo anterior explíquele a su hijo cómo funciona cada atracción y los peligros que debe evitar para no golpearse ni caerse. Así, le enseñará a no bajarse de un columpio que no esté totalmente parado, a no empujar a otro niño en el tobogán o a no ponerse delante de un columpio que se esté balanceando. Deje que su hijo juegue libremente observándolo desde una cierta distancia, de forma que él se sienta libre, pero que en caso de peligro que él solo no pueda resolver pueda usted acudir en su ayuda con rapidez. Ésto es todo un símbolo de lo que a partir de ese momento va a ser la relación con su hijo, independencia paulatina, responsabilidad progresiva y observación por su parte para poder ayudarlo si en algún momento detecta que alguna situación le supera. Todo ello transmitido con el afecto que como padres sentimos por nuestros hijos.

Fuente: www.aepap.org

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