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Padres Primerizos

Relaciones sexuales durante el embarazo  
Si piensa como muchos otros hombres, posiblemente considere que la palabra “placer” no combina muy bien con la frase “ relaciones sexuales durante el embarazo”.  Aunque su compañera esté interesada en tener relaciones íntimas durante el embarazo, ya dejó de ser tan simple.


Realizamos una encuesta entre numerosos hombres para saber qué sienten sobre este tema importante y éstos son comentarios típicos que hicieron docenas de futuros papás.

Algunos hombres temen tener relaciones con su compañera embarazada...
• "Mi esposa tiene casi seis meses de embarazo y todavía tenemos relaciones íntimas... pero estoy llegando al punto de que cuanto más se le nota el embarazo... más temor siento."
"Después de haber perdido dos embarazos, evito tener relaciones sexuales con mi compañera hasta pasar el primer trimestre. Sé que se supone que el coito no daña al niño por nacer, pero estoy preocupado. "
"No puedo evitar sentir que no debería estar adentro de ella, es decir, tan cerca del bebé y todo eso."

Muchos futuros papás sienten preocupación de que las relaciones sexuales durante el embarazo puedan ser perjudiciales. Temen que el coito lastime al bebé o que cause la pérdida del embarazo. Algunos tienen miedo de que el bebé “sepa” que están teniendo relaciones sexuales. Otros se preocupan de que su compañera se sienta molesta o dolorida. Esas preocupaciones son muy comunes y totalmente normales.

Afortunadamente, a menos que el profesional médico les indique lo contrario, tener relaciones sexuales durante el embarazo está perfectamente bien en la mayoría de las parejas. Dejen que el placer y la comodidad los guíe. Si alguno de ustedes no se siente física o emocionalmente bien con algo, entonces cambien lo que están haciendo. Y si tienen preguntas, hablen con el profesional médico.

Si el embarazo de su compañera es de alto riesgo, debe tener un poco más de cuidado. Pregunte al profesional médico si pueden tener relaciones íntimas. En ocasiones se le aconseja a algunas parejas evitar el coito durante todo el embarazo o parte de éste.

En cuanto al bebé, éste no tiene idea de lo que mamá y papá están haciendo porque está bien protegido por el colchón de líquido amniótico del útero y por el abdomen de la mamá, así que no se lo puede lastimar.

...mientras otros deben aguantar sin tener relaciones sexuales...
"¿Es normal que las mujeres pierdan el deseo sexual cuando están embarazadas? Antes del embarazo, nuestra vida sexual era increíble."
"Desafortunadamente para mí, el cuerpo de mi mujer que va cambiando es bellísimo y me excita, pero ella no quiere tener relaciones... me frustro y ella cree que no entiendo y que no la apoyo."
"Si no tiene ganas, no me importa sabiendo que hay un buen motivo que explica la falta de entusiasmo de ella."

Es cierto que muchas mujeres no están muy interesadas en las relaciones sexuales durante el embarazo. El agotamiento, las hormonas descontroladas, los pechos doloridos y ver que su cuerpo se va ensanchando son factores que pueden suspender el deseo sexual de la mujer embarazada.

Sobrellevar la falta repentina de relaciones sexuales en una relación que anteriormente era gratificante pone a prueba aun el espíritu de los hombres más fuertes. No parece que fuera justo porque no lo es. Pero es posible que, por un tiempo, la realidad sea postergar la vida sexual.

¿Entonces qué puede hacer para sacarle el lado positivo a la situación?
En primer lugar, debe ser franco consigo mismo y con su compañera y decirle que esta situación es difícil para usted. Si usted no comunica la frustración y resentimiento sobre las relaciones íntimas (o la falta de estas), entonces otros aspectos de su relación sufrirán.  Y como la solución es mejorar su vida sexual, ¿por qué no hablar del tema de manera abierta y con mucho amor? Quizás si su compañera sabe cómo se siente usted, puede idear soluciones que les convengan a ambos. Hablar de lo que ambos necesitan y les preocupa los ayudará a acercarse emocionalmente, lo cual es un paso muy importante para lograr una vida sexual gratificante.

Consuélese también al saber que la mayoría de las parejas reanudan su vida sexual activa dentro del primer año de vida del bebé. Tendrá que esperar a que el médico examine a su compañera unas semanas después del parto antes de reanudar las relaciones sexuales y quizás pasen otras semanas más antes de que ella se sienta lista (en especial si no duerme bien, si está amamantando o si no se siente a gusto todavía). Eso es normal también y usted deberá tener paciencia. Pero mantenga su buen estado de ánimo, su sentido del humor y trate de actuar pensando que, juntos, probablemente encuentren la forma de volver a sonreír nuevamente.

...pero los hombres más afortunados se sienten encantados con los cambios que el embarazo aporta a la vida sexual.
"Mi novia está por tener a nuestro primer hijo en un mes. Me siento tan atraído a ella en su octavo mes de embarazo. Sus pechos grandes, su pancita grande... me excita. ¿Es normal?"
• "Estamos en la semana 25 de embarazo y mi mujer me está dejando agotado..."
• "Hay una nueva pasión increíble entre nosotros que no sé cómo describir. El embarazo parece sacar a flor de piel todo lo que sentimos interiormente. Jamás me hubiera imaginado algo tan satisfactorio."

Algunas mujeres descubren que el embarazo les despierta el deseo sexual con más frecuencia que antes del embarazo. A los hombres no les importa exactamente por qué, pero ese deseo sexual intensificado es el resultado de las hormonas desatadas. Para algunas mujeres, la nueva voluptuosidad es un factor que las hace sentir más sexy que nunca.

La mayoría de los hombres encuestados sentían gran entusiasmo ante los cambios físicos de su pareja, así como por la mayor frecuencia y calidad de la vida íntima a raíz del embarazo. Muchos de esos futuros papás advirtieron que es preciso adaptarse al ir avanzando el embarazo. Las posiciones que surtían efecto antes del embarazo y a principios de éste pueden resultar incómodas o incluso riesgosas en los últimos meses del desarrollo del bebé. Por ejemplo, la mujer no debe acostarse boca arriba durante períodos prolongados después del cuarto mes de embarazo porque el peso del útero presiona demasiado los principales vasos sanguíneos del cuerpo. Por suerte, hay muchas alternativas a las posiciones tradicionales, como acostarse de costado o que la mujer esté arriba. Sea creativo e intente con su pareja buscar la solución que mejor surta efecto para ustedes.

¿Qué debe hacer el papá?
Casi todas las mujeres embarazadas consideran que, cuanto más dedicado y atento sea su compañero, más sexy e irresistible será. Estas son algunas formas en que los futuros papás pueden ayudar
• Acuda a la mayor cantidad de visitas prenatales posible y haga preguntas.
• Ayude a la mamá a seguir una dieta saludable y a hacer ejercicios. Salir a caminar juntos todos los días le dará la oportunidad de hablar de lo que sienten.
• Si fuma, no lo haga en la casa o cerca de la mamá. Ayúdela a dejar de fumar si ella lo hace.
• Vaya a clases de educación para el parto con su compañera. Si sabe lo que sucederá, entonces será más fácil sobrellevar el parto y alumbramiento.
• Lea lo más que pueda sobre bebés y el embarazo.
• Prepare el hogar para el bebé. Ayude a elegir un cochecito, arme la cuna y pinte el cuarto del bebé.
• Elija el nombre del bebé con su compañera.

Fuente: http://www.nacersano.org

 

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Lactancia: una destreza que se aprende
La leche materna satisface todas las necesidades del bebé para un adecuado crecimiento durante el primer año de vida.
Sin embargo, hoy en día son muchas las mujeres que no tienen paciencia para amamantar. Si no les baja la leche enseguida desisten, o si empiezan a trabajar dejan de amamantar. Es importante tener presente que la lactancia es una destreza natural, pero también es una destreza aprendida: ser perseverante y darse a sí misma y a su bebé tiempo para dominar esta habilidad es esencial.

En las consultas existe mayor proporción de mujeres que desean profundamente amamantar. En una menor proporción, algunas mamás por diferentes cuestiones sienten que el amamantamiento no es para ellas.  
Sin embargo, cuando estas mujeres se informan, cuando se sienten acompañadas generando la libertad de elección y respetadas en su singularidad, comienzan un proceso de reflexión más auténtico, revisando su posición y dejando que el vínculo con su bebé luego del nacimiento impregne su decisión de amor y cuidado maternal.
La idea es que cada mujer transite ese camino hacia el propio estilo de ser mamá, intentando ir lo más allá que se pueda de las propias limitaciones, de los propios conflictos pero no sin ellos.
Una mamá que se siente bien, plena en su vínculo con su bebé seguramente podrá brindarle todo lo que su hijito necesita.

Uno de los problemas con el amamantamiento es el lugar idealizado que tiene hoy en día, generando la idea de que se trata de algo más sencillo y obvio de lo que en realidad es el proceso. Luego, frente a alguna mínima dificultad, la mamá siente que no está preparada para afrontarla creyéndose menos e imposibilitada, cuando con un asesoramiento adecuado seguramente podría lograr una lactancia exitosa, si es lo que desea.

Otro tema importante es el de los errores que cometen las mamás primerizas al amamantar. Las mujeres suelen pensar que el calostro (la leche que producimos entre el nacimiento y los primeros 4 días postparto) no sirve para nada. Y aún hoy es común escuchar que eso que tienen las mamás es “agüita”, cuando en realidad es “leche”, sólo que en estadío de calostro. Al obtenerlo, el bebé recibe protección inmunológica en altas dosis, favorece la aparición de las primeras deposiciones que se llevan la bilirrubina adherida a las paredes del intestino, por lo que tiene menos chances de ser separado de la mamá por ictericia y le posibilita el entrenamiento en la succión. Hay que recordar que los bebés cuando nacen tienen que aprender a succionar, tragar y respirar al mismo tiempo, y la etapa calostral (escaso volumen, altos niveles de inmunidad, pecho aún blando) es el momento indicado.

Por otro lado, una conducta que se observa a menudo en las clínicas, es la de priorizar la atención de las visitas dejando al bebé en la cuna.
Esta situación muchas veces conduce a que el bebé se pierda tomas importantísimas, absorba toda la tensión de la gente dentro de la habitación y en consecuencia, la noche se torna realmente complicada.
También es común que las mamás encuentren que el dolor que sienten al amamantar es normal. Y esto ciertamente no debería ser así. Una cosa es la sensibilidad ante la prendida los primeros tiempos, pero la lactancia no debe producir dolor. Si así fuera siempre lo más conveniente es consultar a tiempo para corregir o ajustar alguna cuestión en la técnica.


La leche materna y sus beneficios

La bajada de la leche suele esperarse con mucha expectativa y las mamás escuchan una y otra vez la misma pregunta: “Y, ¿ya te bajó la leche?”. La realidad es que una mujer tuvo un bebé y la leche va a bajar. Lo mejor que se puede hacer es tener al bebé muy cerca desde el momento mismo del nacimiento y ofrecerle el pecho muy seguido. Si el pecho se pone duro y caliente, lo indicado es envolverlo con un pañal mojado con agua tibia y luego de unos minutos masajearlo e intentar extraer unas gotas de leche antes de prender al bebé. Se debe poder hundir un dedo en la aréola (la parte oscura alrededor del pezón) para que el bebé pueda prenderse.
Una buena prendida puede constatarse observando que la boca del bebé se encuentre bien abierta (abarcando más superficie de la aréola de la parte inferior), con los labios hacia afuera y la pera tocando el pecho.  Si la técnica está bien realizada no debe producir dolor. Otro indicador de una buena prendida es que el pezón quede redondo y no aplanado una vez que el bebé suelta el pecho.
Respecto de la primera prendida, la ciencia ha demostrado hace años que la primera hora después del parto es un momento crucial en el encuentro mamá-bebé, tanto que se la llama “período de alerta máximo”.  
Aprovecharlo para realizar la primera prendida es muy conveniente ya que el bebé y la mamá se encuentran con todos sus sentidos activados.
En esta situación es de vital importancia el sentido común y el saber natural que toda mujer posee. Una orientación valiosa e infalible que se puede brindar a esas mamás recientes es que se dejen atrapar y guiar por la mirada de su bebé, por el vínculo amoroso que allí se establezca.

En cuanto a la leche, existen diferentes tipos y conocer acerca de ellos posibilita un adecuado aumento de peso.
Al comienzo de la mamada el pecho produce una leche (inicial o flaca) que es voluminosa pero baja en grasas y a medida que progresa la toma la leche va aumentando su contenido de grasas (final o gorda) y disminuye su volumen. Por eso es importante que el bebé realice una buena toma de un pecho y no retirarlo a los cinco minutos, para que pueda acceder a la leche alta en grasas.
Para conservar la leche se recomienda comenzar a extraerse 15 o 20 días antes de empezar a trabajar porque una de las propiedades de la leche humana es adecuarse a las necesidades nutricionales del bebé que succiona.
La extracción puede realizarse en cualquier momento del día luego de haber amamantado al bebé, pero varias mamás han encontrado más sencillo realizarla por la mañana porque es el momento en que están más descansadas. No así cuando cae el sol que es cuando por lo general la producción disminuye y comienza a notarse el cansancio acumulado del día.
La leche que la mamá se extraiga puede guardarse en vasitos especialmente diseñados para esa función, y puede recolectar en el mismo vasito leche de diferentes extracciones en un período de 24 horas.
Se recomienda guardar porciones de entre 60 a 120 ml para minimizar la pérdida y facilitar el descongelamiento. Los vasitos deben etiquetarse con la fecha de la extracción. Se usará siempre el más antiguo.
La leche materna se conserva a temperatura ambiente a menos de 26ºC durante 4 horas, en la heladera por 48 horas (siempre arriba y atrás, no en la puerta), en el freezer con heladera por 4 meses aproximadamente y en el freezer independiente por 6 meses.
La leche que se le dará al bebé se baja del freezer a la heladera la noche anterior y para dársela basta con agitarla bajo el chorro de agua caliente, sumergirla en un recipiente con agua caliente fuera del fuego o utilizar un calienta biberón. No es recomendable el uso del microondas. Sólo hay que quitarle el frío porque la leche del pecho sale natural no caliente. La leche descongelada se verá como separada en algunas capas, pero es normal debido a su alto contenido de grasa.  
Debe descartarse si se percibe un olor rancio.

Una vez que la mamá está en casa es posible que el bebé pida más seguido de noche, por la madrugada y los fines de semana. Acceder a sus requerimientos no solo los reencontrará sino que asegurará una producción estable de leche. Una estrategia posible es ofrecerle el pecho antes de salir y al regresar del trabajo.
Si la mamá estará fuera de su casa 8 horas o más probablemente necesite extraerse 3 veces, lo que evitará congestionamientos y molestias y asegurará buen volumen de leche.

Sidesea más información con el fin de fomentar la lactancia pueden visitar www.lactancia.com.ar

Por la Lic. Marisa Russomando, Psicóloga, Directora del espacio La Cigüeña, www.espaciolc.com.ar y Paola de los Santos, staff de la Cigüeña

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imagen primer hijoEl primer hijo
¿Qué sucede con la noticia del primer embarazo? ¿Cómo afecta a las relaciones familiares? ¿Cómo influye en la pareja?

"Cuando aparece un hijo -dice la licenciada Irene Loyácono- cambian los papeles de toda la familia: los esposos pasan a ser padres y no sólo hijos en la línea generacional, los hermanos pasan a ser tíos y los padres abuelos. Un bebé produce un fuerte impacto y un brusco reacomodamiento familiar".
Pero antes de todo aquello, antes de que el ciclo de la vida hubiera iniciado una vez más su marcha, un disparador sutil y secreto, casi desconocido (la falta, lo no completado, el resquebrajamiento de la ilusión de que la pareja es autosuficiente en sí misma, y también algún mandato lejano llegado desde los ancestros), hizo su parte.
"A menudo es necesario rastrear no sólo a la familia conyugal sino a las familias de origen para detectar la verdadera causa del deseo de una pareja por tener un hijo -dice el doctor Locketec-. El hijo siempre viene para cubrir una carencia, en la medida en que nadie busca algo que no siente que le falta. Nuestras investigaciones expresan que, por ejemplo, si en la familia de origen de alguno de los dos miembros de la pareja hubo alguna pérdida, algún desequilibrio, alguien que se fue, esto genera una suerte de presión familiar sobre la pareja y, consecuentemente, sobre la llegada del hijo. Por eso es fundamental que los dos miembros de la pareja tengan en claro cuál es el lugar que va a ocupar ese chico, ya que llena un espacio preestablecido".
Siguiendo con esa línea de razonamiento, María Rosa Glasserman postula que es habitual que el deseo de tener un hijo sea distinto en ambos cónyuges; uno anhela al hijo más que el otro. Si dicho desequilibrio llega al punto en que aparece un embarazo "no deseado", los conflictos entre la pareja surgen inmediatamente. Desde la culpabilidad mutua, y por ende una ardua adaptación, hasta el distanciamiento paulatino y la eventual separación, se extiende el espectro de alternativas que tiene que enfrentar la pareja.

Un nuevo estado
Sin embargo, el embarazo mismo, aún aquel en que el acuerdo entre los cónyuges esté claramente establecido, supone para la mujer un cambio corporal formidable que, por más que su estructura psíquica sea sólida, provoca una serie de vivencias complejas: desde la alegría hasta el miedo, y siempre algo de introversión.
"Esto no significa que la mujer se borre del mundo -dice Irene Loyácono- sino que está retraída respecto de su marido; lo cual, en una relación tan cercana como la establecida por una pareja, se nota mucho". El nuevo estado condiciona su vida. Si el embarazo es llevado con normalidad, la mujer soporta complicaciones: cansancio, cambios estéticos y renunciamientos que constituyen un pequeño precio que debe pagar. Pero aquellos contradictorios sentimientos de duda y rechazo suelen provocar culpa, ya que el mandato social condena dichos sentimientos.

En el hombre, el embarazo de quien fue su compañera y amante, ahora devenida repentinamente en madre, provoca también un fuerte impacto. Sobre la figura de la compañera sexual se sobreimprime la de madre, obligándolo a reestructurarse interiormente. El concepto de madre, portador de connotaciones sagradas para la cultura occidental, estimula actitudes de reverencia y temor, erigiéndose en un poder inaccesible para el hombre.
"Si el hombre logra -asegura Loyácono- componer una imagen de su mujer con los nuevos papeles -amante y madre-, este período será menos conflictivo. Pero si tiene rasgos de dependencia infantil se sentirá abandonado, tendrá envidia de la criatura y engordará junto a su mujer".
También, a causa del vínculo profundo de la madre con el feto, el hombre experimentará un sentimiento de incertidumbre y exclusión, que sobrellevará mejor si se halla realizado en otros ámbitos. Es normal que el hombre asuma el papel de protector, colmando de cuidados a la futura madre. "Y la madre también necesita esa 'mirada' de su marido -dice Locketec-; si no la encuentra puede distanciarse de él y volcarse a su familia de origen".
El parto, aguardado habitualmente con ansiedad, es la culminación de esta espera y puede promover, en el hombre, un sentimiento de culpabilidad. La sensación de que su mujer es sometida a una situación dolorosa sin que él sea capaz de aliviarla, lo carga de angustia. "Por eso -dice Irene Loyácono- es importante incluir al padre en los cursos de preparto que facilitarán su presencia en el nacimiento del hijo. Esta participación activa hará que se sienta útil y necesitado."

Una pareja, dos parejas
Una vez producido el parto, la nueva familia experimentará una dinámica distinta en sus relaciones. La pareja, a partir de allí asume dos papeles yuxtapuestos: el de pareja parental y el de pareja conyugal. Para la madre, entonces, surge una ambivalencia que le requerirá un gran esfuerzo poder conciliar; por un lado, debe seguir siendo la compañera de su marido, pero, por otro, la conexión con el bebé la introduce en un estado semiesquizoide, al que Donald Winnicott caratuló como "preocupación maternal primaria": Todo, excepto su bebé, pierde significación.
El hombre padece así una cierta marginación o aislamiento que puede llegar a canalizarse de dos maneras, fundamentalmente: si es maduro y estable psicológicamente, esperará el retorno de su esposa; si es en cambio dependiente respecto de ella, se sentirá abandonado o desplazado, padeciendo enojos, resentimientos o acudiendo a la infidelidad.
Con la nueva relación triangular, es difícil establecer equidistancia entre los vínculos familiares. Los celos (el temor de que a otro lo quieran más que a uno) suelen ser normales en el marido cuando llega el bebé. Pero esto puede agravarse en el caso -no infrecuente- en que la mujer centre su validación personal en el hijo: allí, la madre se desliga de su pareja conyugal y hace depender su autoestima del bebé, no permitiendo que nadie interrumpa ese vínculo. Y sin llegar a ese extremo, puede ocurrir, simplemente, que la madre monopolice la crianza del pequeño, cerrándole al padre las vías de acceso a dicho terreno. "Frecuentemente -enfatiza Loyácono-, la madre quiere que el padre sea una réplica de ella misma y no acepta diferencias en la manera de cuidar al bebé: quiere que lo acune, lo levante, lo cambie igual que ella". Sin advertir que sólo la presencia del padre será capaz de reubicar los lazos familiares, poniendo fin al enamoramiento excluyente madre-hijo.

Con la llegada del primer hijo otro cuadro típico es aquel en que la madre transforma a la pareja sólo en parental, y el padre, por oposición, sólo en conyugal. La madre es absorbida por el chico y el padre desplazado a la periferia; la esposa sacrificada y el marido egoísta; ella insistiendo en que son padres antes que nada, y él en que son marido y mujer. Los papeles se polarizan hasta el extremo en que los estereotipos hacen que cada uno se quede sin partenaire, sin compañero.

Aunque la incorporación de un nuevo miembro a una familia siempre requiere ajustes, la llegada del primogénito tiene particulares connotaciones. "Con el primero se aprende todo -razona María Rosa Glasserman-, se elaboran algunos miedos naturales e inseguridades. Es también el momento de confrontar al hijo de carne y hueso con las ilusiones de los padres. Ante la realidad llena de incertidumbres puede aparecer el desconcierto o la desilusión. La mayor virtud de los padres debe ser acompañar al hijo sin conocerlo, y respetar su individualidad sin aferrarse a expectativas previas".
La llegada del primer hijo supone, sin lugar a dudas, una de las etapas más cruciales en la vida de una pareja. La sociedad actual, con la profundización del diálogo, la ha revestido aún más de características especiales, Y si el hijo, como dice Adolfo Locketec, "funciona como detonante de conflictos escondidos", los conflictos forman parte de la evolución y del crecimiento de la familia. A través de la superación de los problemas y mediante el reacomodamiento indispensable se podrá vivir este acontecimiento con plenitud, como reclama el flujo de la vida.

Créditos:
Revista "Vida Feliz", Año 96 N* 9, págs.3 a 5.
Editada por Asociación Casa Editora Sudamericana.

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los 100 nombres de bebé más popupares

Quieres saber cuáles son los nombres más populares de los bebés recién nacidos?

 

Aunque los favoritos del pasado año, Sofía y Santiago, se repitan, se ha producido movimiento en nuestra lista de los 100 nombres más populares, como el éxito de Camilo, que entró este año en la lista de favoritos. 

 

En la niñas se sigue observando una inclinación a evitar los nombres del antiguo testamento, aunque María, tanto solo como acompañado (María Paula, María José o a través de nombres compuestos tan populares que terminaron consolidándose como Maite (María Teresa), Malena (María Elena) y Mariángel (María de los Ángeles), continúa teniendo mucho peso en la lista. 

 

 

 

Nombres de niña y Nombres de niño más populares

  • Sofía
  • Santiago
  •  Valentina
  •  Sebastián
  •  Isabella
  •  Matías
  •  Camila
  •  Nicolás
  •  Valeria
  •  Samuel
  • riana
  • Alejandro
  •  Gabriela
  • Mateo
  •  Sara
  • Diego
  •  Daniella
  • Benjamín
  • María José
  • Daniel
  • Victoria
  • Joaquín
  • Martina
  • Tomás
  •  Luciana
  • Gabriel
  •  Ximena
  • Lucas
  • María Fernanda
  • Martín
  • Lucía
  • Emmanuel
  • Natalia
  • Alexander
  • Catalina
  • David
  • Mía
  • Emiliano
  • Fernanda
  • Carlos
  • Nicole
  • Juan José
  • Julieta
  • Andrés
  • Abril
  • Felipe
  • Samantha
  • Ignacio
  • Andrea
  • Leonardo
  • Antonella
  • Adrián
  • Emily
  • Francisco
  •  Emilia
  • Rodrigo
  • Paula
  • Ángel
  • Alessandra
  • Miguel Ángel
  • Juana
  • Fernando
  • Antonia
  • Santino
  • Juliana
  • Bautista
  • Alejandra
  • Agustín
  • Guadalupe
  • Juan Pablo
  • Emma
  • Vicente
  • Regina
  • Thiago
  • Danna
  •  Maximiliano
  • Abigail
  • Pablo
  • Agustina
  • Eduardo
  • Renata
  • Christopher
  • Allison
  • Kevin
  • Brianna
  • Isaac
  • Valery
  • Juan Diego
  • Florencia
  • Aarón
  • Constanza
  • Dylan
  • Josefina
  •  Jesús
  • Esteban
  • Laura
  • Manuel
  • Manuela
  • Juan Sebastián
  •  Zoe
  • Franco
  •  María Camila
  • Lautaro

Utilizá nuestro buscador de nombres de bebés http://www.sos-mama.com/nombres-de-bebes.html

 


Eligiendo al Pediatra

Muchas veces los padres primerizos no saben que necesitarán la ayuda de un Pediatra a la hora del nacimiento del bebé. En las consultas prenatales con su ginecólogo habrá que preguntarle acerca de esto; si ya tiene el Pediatra elegido pregúntele al ginecólogo si lo conoce o ha trabajado con él antes.


Si no tiene un Pediatra elegido es importante que lo elija antes del nacimiento del bebé para poder ir con él y conocer su manera de pensar.
Con frecuencia, cuando los padres conocen al Pediatra es en la sala de partos en el hospital a la hora de nacer el bebé, es en un momento de urgencia en el que no hay tiempo para presentaciones, ni para conocer la filosofía del médico o para expresar las necesidades y preferencias de los padres e inclusive es tarde para cambiar de Pediatra.
Una posibilidad es acudir con un Pediatra que conozca por referencias, de una hermana, amiga, de sus compadres etc., tal vez lo recomiende su ginecólogo o lo encontró en el directorio. En cualquier caso, siempre es mejor cuando menos haberlo tratado en una entrevista antes del nacimiento del bebé, para establecer una mejor comunicación y reducir la ansiedad que puedan sentir los padres en los primeros días. Puede inclusive hacerle algunas preguntas por teléfono con respecto a la lactancia o las evacuaciones del bebé, entre otras, antes de llevarlo a la primera consulta.
Antes de elegir un Pediatra, elabore una pequeña lista con los nombres de los médicos que desee conocer, sus teléfonos y horarios. Pida una cita, especificando que se trata de una consulta prenatal para futuros padres, usualmente una entrevista de este tipo no causa honorarios. Es también muy recomendable tener un Pediatra cuando se sospecha que el bebé pueda tener alguna complicación al nacer o si el médico considera que su embarazo es de alto riesgo.

Algunas preguntas recomendadas
•    ¿Usted asiste al parto o cesárea, o manda un ayudante?
•    ¿Lleva historia clínica de sus pacientes?
•    ¿Aplica vacunas?
•    ¿En que hospitales labora?
•    ¿Tiene usted convenio con compañías de seguros?
•    ¿Que bibliografía recomienda en cuanto a la crianza y educación de los niños?

Localización y disponibilidad
•    ¿Qué tan fácil es localizarlo por teléfono?
•    ¿Me contesta rápido o usted se comunica después conmigo?
•    ¿Está disponible los fines de semana o durante la noche?
•    ¿Tiene radiolocalizador?
•    ¿Se reporta de inmediato?
•    De no localizarlo en una emergencia, ¿quién atiende a sus pacientes?
•    En su consultorio ¿esta usted disponible todo el día o labora en otra parte?

Alimentación
•    ¿Cuál es su opinión en cuanto a la alimentación del recién nacido?
•    ¿Qué opina de la lactancia materna?
•    ¿Debo prepararme los pechos antes de que nazca mi bebé?
•    De haber algún problema en el amamantamiento, ¿Qué tipo de leche recomienda?

Circunsición
•    ¿Cuál es su opinión acerca de la circuncisión?
•    ¿Usted la realiza?
•    ¿En dónde y cuánto cuesta?

Ginecólogo
•    ¿Conoce a mi ginecólogo?
•    ¿Qué opina de él?
•    ¿Ha trabajado anteriormente con él?

Elabore sus propias preguntas, de acuerdo a sus inquietudes y preferencias. Recuerda que es más fácil preguntar y recibir información cuando lo hacemos a tiempo. Es importante encontrar un Pediatra con el que pueda establecer una buena relación, ya que él estará al pendiente de la salud de sus hijos por muchos años.
 
Por Dr. Ramiro Villarreal Gzz
Fuente: www.dr-ramiro-pediatra.com

 
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