Vidas que buscan más vida
Estar embarazada implica un gran cambio en nuestra manera de movernos, de pensar y de vivir. Cómo disfrutar de esta experiencia integrando el misterio en nuestra vida cotidiana. Esa es la cuestión.
Nervios, ansiedades, ilusiones, proyectos y deseos se ponen en juego a la hora de esperar los 5 minutos que necesita el test de embarazo para anunciar su veredicto. Y, de pronto, ya está, es un hecho real y misterioso, hay una personita que ya comenzó su proceso de formación. A veces, casi sin que una se dé cuenta y otras, dejando bien claro para su madre que está ahí presente. Entonces, luego de compartir sorpresa y emoción, la pareja comienza a pensar cómo va a prepararse para estos nueve meses que siguen.
El marido es quien sostiene a la mamá en estos cambios para que ella, a su vez, pueda sustentar al bebé
Las preguntas son muchas y la oferta es variada. Ya se está adentro de este gran mundo que hasta ahora era desconocido, el de las embarazadas. Miles de páginas de Internet me dicen qué debo saber, qué debo comer, qué gimnasia practicar, etc. Cada amiga me recomienda un obstetra distinto o me relata alguna experiencia nefasta con tal médico. Me pasan distintos libros, con miradas totalmente opuestas acerca del embarazo, que teorizan acerca de esta situación desde la experiencia de la vida propia de quien lo escribe. Paso de la emoción al mareo; trato de no llegar al pánico. Intento reconectarme con esta experiencia tan deslumbrante de ser madre.
Compartir el embarazo
La psicóloga y especialista en psicoprofilaxis de parto y puerperio, Aixa Ezcurra, explica que el embarazo es un período de transformación plena en la mujer, tanto física como psíquica. Es un momento de crecimiento interior y de conexión con nuestra parte más íntima, la de poder dar vida. Por ello, afirma Aixa que el embarazo es un proceso normal y fisiológico que debe vivirse como tal.
“Se tejen muchos mitos acerca del embarazo –asegura Aixa –; y poder compartir con otras madres, en grupos de psicoprofilaxis, los miedos y las preocupaciones que todas tenemos en este momento, ayuda a desmitificar tantos tabúes y relatos que, a veces, pesan y distorsionan la realidad.”
Puedo amar sin ver, sin conocer, simplemente amar al desconocido, al sin nombre que ya vive y empieza a formarse dentro de mí.
“Saber que nuestro bebé necesita de nosotros tanto cuando está en la panza como en sus primeros meses de vida nos ayuda a tener una actitud proactiva acerca de lo que significa ser madre”, afirma Aixa Ezcurra. El embarazo es la oportunidad para transformar nuestros miedos -a pesar de nuestra historia, a veces- y darnos cuenta de que la mujer tiene una capacidad inmensa de amor. “El marido es quien sostiene a la mamá en estos cambios para que ella, a su vez, pueda sustentar al bebé y disfrutar del embarazo y de la crianza”, engloba la psicóloga.
Somos tres
Durante mucho tiempo se relacionó el embarazo con un impedimento, de allí el origen de las expresiones estar envarada, atravesada, cruzada por un travesaño. Hoy ya no se lo vive de esta manera. Trabajamos, nos movemos, hacemos gimnasia, salimos y nos mostramos orgullosas con nuestras panzas de diferentes volúmenes. Sin embargo, podemos caer en la creencia de que todo sigue igual. Y, más allá de las épocas, estar embarazada es siempre ser atravesada por una nueva vida que cambia por completo la mía… la nuestra.
En el embarazo podemos transformar nuestros miedos y descubrirnos como seres capaces de dar vida.
Ahora soy dos en uno, un cuerpo con dos corazones, con dos vidas. Mi vida se duplicó, y así mi responsabilidad, mi capacidad de comprometerme y, más que nada, mi capacidad de amar. Es sorprendente cuando, desde el primer momento, comienzo a ser conciente de esa travesía y voy descubriendo que puedo amar sin ver, amar sin conocer, amar sin saber, simplemente amar al desconocido, al sin nombre que ya vive y se empieza a formar dentro de mí. Para experimentar este amor tan desbordante, necesito dejarme sumergir en el misterio. Así, estar embarazada es un volver a nacer, es descubrir una nueva identidad, es sentirse lleno con una vida que anhela más vida.
Fuente: Lic. Aixa Ezcurra, Especialista en psicoprofilaxis de parto y puerperio.
Por Macarena Ramírez Schirinian, Psicóloga | Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla | www.hacerfamilia.com.ar
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