Complicaciones del parto 
La mayoría de las veces el embarazo y el parto se producen en un alumbramiento vaginal espontáneo y sencillo. Sin embargo, pueden ocurrir complicaciones durante el parto, muchas de las cuales provocan serios problemas para la madre y el niño.
Parto prematuro
El parto prematuro se define como aquel que comienza antes de las 37 semanas de embarazo. Señales de advertencia de un parto pretérmino incluyen desgarramientos menstruales moderados, dolores bajos de espalda, presión en la pelvis, emisiones vaginales incrementadas o pequeños sangramientos y diarrea. Un examen rápido determina si existe un parto pretérmino y si debe ser detenido con medicamentos. En dependencia de la edad gestacional, los nacimientos pretérminos frecuentemente conllevan sufrimiento respiratorio provocando una alta proporción de muertes neonatales. Debido al peligro para el feto, se intentará reconocer y detener el parto pretérmino.
Ruptura prematura de las membranas
Cuando ocurre la ruptura del saco que contiene el líquido amniótico con anterioridad al inicio del parto en un embarazo en cualquiera de sus etapas, se describe como una ruptura prematura de las membranas. Esta puede representar peligro para la madre y el niño debido a la posibilidad de infección y el nacimiento pretérmino. El parto muchas veces se induce si el embarazo está lo suficientemente avanzado. En otras ocasiones la madre se interna en el hospital o la casa bajo reposo, para reducir así el riesgo de infección y parto pretérmino.
Mala presentación
Alrededor del 96% de los niños nacen de cabeza. Aproximadamente el 3% se presenta de trasero, con las nalgas y piernas saliendo primero y pueden ser extraídos por vía vaginal o por cesárea. Alrededor del 1% de los niños se presentan en posición transversal por lo que deben ser extraídos por cesárea. Cualquier método de extracción que se use, las malas presentaciones traen un riesgo adicional a la madre y al feto.
Desajustes del parto
La desviación del progreso esperado del parto puede provocar patrones anormales en las contracciones, dilatación del cérvix o un descenso del feto a través del canal pélvico. Muchos desajustes son tratados con la administración de un medicamento que induce las contracciones llamado oxitocina. Otras formas de tratar estos desórdenes son el descanso materno, cambio en la posición de la madre y el feto, y ocasionalmente la administración de anestesia. Si no dan resultados, la extracción quirúrgica es casi siempre necesaria.
Placenta previa
La placenta normalmente se implanta en la cima del útero. Cuando esto ocurre en una zona más baja, al lado o sobre el cérvix, puede causar sangramiento medio o severo durante la última mitad del embarazo, el parto o ambos. Si la placenta cubre enteramente el cervix en el momento que comienza el parto, es necesaria una extracción por cesárea para salvar a la madre y al niño.
Nacimientos múltiples
El parto gemelar ocurre cada 80 nacimientos, los trillizos uno de cada 10,000 y los cuatrillizos casi uno de cada 1 millón. Avances recientes en el uso de los medicamentos para la fertilidad han incrementado la incidencia de los embarazos múltiples. Estos tienen una tendencia a resultar en partos prematuros y tienen consecuentemente un mayor riesgo.
Corioamnionitis y Endometritis
La corioamnionitis es una infección de las membranas de la placenta y del tejido circundante en la madre y el feto. Se caracteriza por fiebre y/o taquicardia en la madre y el feto así como ablandamiento uterino. La endometritis es una infección del revestimiento uterino y es la causa más común de la infección posparto. Es usual en mujeres con corioamnionitis y más común en mujeres a las que se les practicó cesárea. Ambas condiciones pueden ser efectivamente tratadas con antibióticos.
Partos quirúrgicos
Además de las complicaciones del parto ya enunciadas, pueden ocurrir emergencias durante el mismo tales como desprendimiento de la placenta antes del nacimiento, cambios preocupantes en la frecuencia cardiaca del feto y deslizamiento del cordón umbilical en frente de la cabeza del feto (prolapso del cordón). Cualquiera de estas condiciones frecuentemente conllevan un parto quirúrgico. Cerca de un cuarto de todos los niños en los Estados Unidos nacen por cesárea que es la extracción quirúrgica del niño a través del abdomen de la madre. Cuando se necesita, la cesárea puede ser una medida salvadora para la vida de la madre y el niño.
Las causas para una cesárea son: desproporción cefalopélvica (el bebé es muy grande para la pelvis de la madre), presentación transversa, patrones anormales de frecuencia cardiaca en el feto, cordón umbilical prolápsico, fallo en el progreso del parto, herpes genital activo y otras enfermedades de la madre como la preeclampsia, diabetes o enfermedades del corazón. El número de partos por cesárea en los E.U. se ha incrementado en años recientes y existe una preocupación creciente de que muchos de esos partos quirúrgicos hayan sido innecesarios. Estudios recientes han demostrado que muchas mujeres que han tenido cesárea han podido dar a luz por vía vaginal en partos subsecuentes. Estos partos vaginales después de las cesáreas se han vuelto más populares y deben ayudar a disminuir la incidencia de estas operaciones quirúrgicas. Otros partos quirúrgicos se efectuan utilizando forceps o un extractor al vacío. Estas técnicas son usadas frecuentemente para extraer al bebé del canal de parto durante las últimas etapas.
Utilizando la técnica apropiada, estos procedimientos son muy seguros para la madre y el niño, pero deben aplicarse únicamente cuando existen razones que los justifiquen.
Fuente: http://es.shvoong.com
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