Alto alto como un pino,
pesa menos que un comino.
El humo
Una casita con dos ventanillas
Si la miras, te pones bizco.
La nariz
Tengo patas y no ando, soy plana
y no canto, seme apoyan para
escribir y no te puedo hacer reir.
La mesa
Todos me pisan a mí,
pero yo no piso a nadie;
todos preguntan por mí,
yo no pregunto por nadie.
El camino
Todo el mundo lo lleva,
todo el mundo lo tiene,
porque a todos les dan uno
en cuanto al mundo vienen.
El nombre
Blanca por dentro,
verde por fuera.
Si quieres que te lo diga
espera.
La pera
Mi casa la llevo a cuestas,
tras de mí dejo un sendero,
soy lento de movimientos,
y no le gusto al jardinero.
El caracol
Una señorita muy señoreada,
que siempre va en coche
y siempre va mojada
La lengua
Somos muchos hermanitos,
en una sola casa vivimos,
si nos rascan la cabeza al instante morimos.
Los fosforos
Adivina quién soy:
cuanto más lavo,
más sucia voy.
El agua
Quién es el que bebe por los pies?
El árbol
Fui a la feria compré una bella llegué a la casa y me puse a llorar con ella.
La cebolla
¿Qué será, qué es:
mientras más grande, menos se ve?
La oscuridad
Una cajita chiquita,
blanca como la cal:
todos la saben abrir,
nadie la sabe cerrar.
El huevo
Tiene ojos de gato y no es gato,
orejas de gato y no es gato;
patas de gato y no es gato;
rabo de gato y no es gato.
La gata
Todos me pisan a mí,
pero yo no piso a nadie;
todos preguntan por mí,
yo no pregunto por nadie.
El camino
Si lo nombro, lo rompo.
El silencio