El sueño del bebé

Una vez que el niño ya camina, incluso el mayor de los dormilones puede intentar algunos trucos para conseguir tu atención a la hora de acostarse. 

 

Puede tratar de persuadirte para prolongues el ritual cotidiano, pero debes mantener la rutina establecida y no ceder cuando te pida solo otro cuento mas, o un abrazo mas, o agua o cualquier otra ocurrencia. Si se pone de pie en la cuna al poco de haberlo acostado o te llama, vuelve a acostarlo con firmeza y evita que te enrede.

Si tu hijo duerme en su propia cama y no es una cuna, puede que se levante durante la noche y se meta en la tuya. Si tienes tanto sueño que no eres capaz de devolverlo a su propia cama, le será muy fácil acurrucarse junto a ti y, antes de que te des cuenta, esto se convertirá en un hábito y serán tú y tu pareja quienes terminen en una cama auxiliar o en el sofá. Cuando tengan más de un hijo, las posibilidades serán infinitas.

Estas idas y venidas entre camas pueden ser muy gratas si le parece bien a toda la familia, especialmente si a los dos componentes de la pareja los hace felices. Son muchos los padres que duermen más relajados si tienen a sus hijos junto a ellos por la noche. Lo malo es que a uno de los padres le guste compartir la cama con el niño y al otro no; esto puede llevarlos a un conflicto importante y deben lograr un término medio: se firme para que se quede en su propia cama toda la noche.

Fuente: www.guiamamaybebe.com


 

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