El llanto de su primera experiencia escolar Ante tantas novedades, puede que vuestro hijo, que empieza a ir al colegio por primera vez, sienta miedo y llore. Estos consejos pueden hacer que ese momento sea menos difícil... |
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Uno más entre desconocidos Cuando llega a su clase, los demás niños le interesan y le atraen, pero la colectividad también le asusta. En medio de ese espacio grande y desconocido que es el colegio, el patio de recreo, el comedor, y ante todas esas caras que no ha visto nunca, siente miedo de “diluirse”, de perder su individualidad. Por eso, en Educación Infantil, se da mucha importancia a los signos de identificación de los niños: cada uno tiene en su percha una foto, un dibujo o un símbolo; y cada cual tiene su sitio en el comedor, su cama para dormir la siesta o su “peluche del cole”. Un descubrimiento progresivo El descubrimiento de ese mundo totalmente nuevo tiene que ser progresivo y respetuoso con el ritmo de cada uno. Lo ideal para ello es que, el mes de junio anterior al inicio de su escolaridad, llevemos al niño a visitar el colegio y, eventualmente, a su maestra. Algunas guarderías acostumbran a llevar a los niños al colegio más cercano para que los futuros escolares se familiaricen con el entorno escolar. Y también hay colegios que organizan un principio de curso escalonado, a lo largo del mes de septiembre, y con entrada a diferentes horas, para que los más pequeños puedan adaptarse sin que los mayores los molesten. ¿Cómo podemos tranquilizar al niño? Pero, a pesar de todas estas precauciones, no hay primer día de clase sin llantos, y ese momento es doloroso para algunos niños... ¡y para algunas madres! ¿Qué hacer para atenuar esa pena del primer día de cole? “Es el momento de sacar del bolso un objeto que le recuerde a su casa. El niño lo guardará en el bolsillo y podrá tocarlo durante todo el día”, contesta la doctora Michelle Rouyer, psiquiatra infantil. También podemos tranquilizar al niño ayudándolo a proyectarse en el futuro, diciéndole: “Te vendré a buscar más tarde, iremos juntos a comprar la merienda y luego volveremos a casa”. O decirle que papá y mamá, cuando eran pequeños, también iban al colegio. Y si es la madre la que la víspera de su primer día de colegio siente que no va a aguantar, tiene que delegar. Con papá, el asunto suele ser menos dramático. Fuente: www.conmishijos.com |

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