Hijo de padres separados: cómo ayudar a un niño a adaptarse a la nueva vida 

Una vez que se ha producido la separación, o el momento en el cual los dos padres ya no siguen conviviendo, todas las personas afectadas por esta situación comienzan a reorganizar sus vidas de acuerdo a las nuevas circunstancias que operan a partir de ese cambio que se ha presentado. Cada niño utiliza sus recursos internos disponibles; esos se han acumulado a través de diversas experiencias, de los acontecimientos del desarrollo, de lainternalizaciónde las imágenes de sus padres, y por eso el proceso de adaptación a hijos de padres separados tiene un sello muy particular en cada caso.

Sin embargo, hay algunas que facilitan el más adecuado desenvolvimiento de las circunstancias que siguen la separación. El mayor cambio que se presenta en un hijo ante la separación de sus padres es la disminución en el tiempo de convivencia con ambos padres. El último aspecto es irrecuperable: los padres no son más pareja de esposos, pero respecto al tiempo que comparten de ahora en adelante con sus hijos es donde hay mucho trabajo por hacer. El proceso de duelo por la perdida de la unidad familiar se facilita en la medida en el niño pueda asegurarse que no ha perdido a ninguno de sus padres, y para llegar a esto la presencia física de sus padres es muy importante.

En el proceso legal de la separación, o en el acuerdo que logre hacerse entre los padres, es importante que se decida ofrecer a cada uno de ellos la máxima posibilidad de estar en contacto con sus hijos. Mientras mas pequeño es el niño mas importante es ver al padre con quien no se convive, es decir, que el tiempo que deje de estar en contacto con ese padre no sea largo. La razón de ello es que el niño pequeño tiene menor capacidad de guardar la imagen interna del padre, menor tolerancia a la frustración y una débil concepción del sentido del tiempo.
Con niños mas grandecitos, digamos de cinco años en adelante, estas condiciones han disminuido, y al niño no le causa un efecto tan traumático la ausencia del padre, ya que tiene formas de llenar ese vacío: con  recuerdos, con fotos, la ilusión de verlo el fin de semana entrante si hoy es miércoles, entre otros.
Para niños mayorcitos la disponibilidad del padre con quien no se convive entra a jugar un papel primordial. Un niño de esta edad dispone ya de los recursos para establecer un contacto telefónico o escrito con el; puede aplazar con cierta facilidad el momento de recibir una respuesta, y ha ampliado el mundo de sus relaciones importantes, de tal manera que otras personas pueden ayudarlo a solucionar un problema si el padre no esta disponible en el momento requerido.
En cuanto a esta recomendación, el ingenio de los padres imprime miles de formas al contacto con los hijos: hay padres que acompañan a sus hijos al bus todas las mañanas, o madres que hacen mercado con ellos en las tardes, u otros que organizan un sitio de estudio para el hijo en sus lugares de trabajo para tener con ellos un contacto frecuente, entre otros.

Al hablar del papel de padre que no convive con sus hijos, no se puede dejar de mencionar la importancia del padre que sigue conviviendo con ellos. La mayor cantidad de tiempo que pasa con sus hijos después de la separación, en comparación con el padre que se ha ido de la casa, deja en sus hombros una carga mas pesada, ya que está más frecuentemente en contacto con el dolor del niño, porque buena parte de la tareas disciplinarias y educativas recaen sobre él,  y a esto hay que sumarle la propia readaptación de la vida que le mismo debe acometer.
Es a este padre a quien el niño puede hacerle mas preguntas, a quien le toca tolerar los cambios de conducta que el hijo puede mostrar después de la separación, etc. 
Su misión es ese momento es acompañarlo en el proceso que atraviesa, recibirle sus sentimientos y ayudarle a conectarlos con la verdadera razón de ellos.
En el niño muy pequeño la crisis que vive puede expresarse en una sensación de malestar o cambio de humor. El padre que los percibe puede devolvérselo mediante una información más clara de lo que acontece: “estas triste porque papito no esta más con nosotros”  - puede ser la frase que acompañe un abrazo que se le da al niño cuando está ensimismado y no tiene ganas de jugar. En niños más grandes, la comunicación verbal permite compartir con él sus temores y ayudarlo a enfrentarlos y buscarles una solución. “Tienes temor de que tus amiguitos cambien contigo si saben que tu mamá y tu papá se han separado, pero cuéntame que ha pasado con otros niños de tu clase a quienes les ha pasado lo mismo”, - es una puerta que se abre al niño para afrontar la realidad.
Con frecuencia el hecho de la separación obliga al padre que se ha quedado a cargo del cuidado de los hijos a desempeñar una serie de tareas que antes no tenia que asumir. En ocasiones, si la madre no trabaja, se ve obligada a hacerlo y a permanecer menos tiempo al lado de sus hijos. Por eso es importante aprovechar al máximo los momentos que comparten con ellos, para que en ese momento se realice un contacto afectivo fuerte y enriquecedor. 

Lic. Maricruz Quesada, Psicóloga
Fuente: http://www.saborysalud.com

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